El hombre solo

Noviembre 21, 2009

El hombre solo es ese que se queja
y que blasfema
y que condena
y que se quema
y que se castra.

El hombre solo es ese corazón de fuelle
que se comprime
y que se ahoga
y que se truena,
y que no suena.

El hombre solo es la corteza del olmo de Machado,
y el agua del mar de Alfonsina,
y la araña negra de González.
Es Alejandra arriba de Alejandra
y esa canción más hermosa del mundo
que todavía no se hizo.

El hombre solo es ese que desnudo
y escondido
y avergonzado
se acaricia como si la noche fuese solamente eso:
un poema
y los dos pulmones que hacen respirar a la ciudad:
el ladrido de los perros, el estruendo de las balas.

Flores

Noviembre 15, 2009

A las flores no les basta escuchar.
No se conforman con que las mujeres lindas
les hablen de otros y sus me quiere o no me quiere
al ritmo en que deshojan sus cuerpos.

A las flores no les basta,
pero como no lloran
ni pierden sangre,
a nadie le importa.

Sería muy distinto si las flores se enojaran
y cambiaran su color
y escondieran su perfume,
pero esas son cosas que no pasan:

a las flores,
a pesar de lo que les duele,
les gusta mucho jugar
al juego de ser amigas,
al juego de tener siempre brillo en la piel
al juego de tener siempre pétalos para arrancar.

Lección de poesía

Noviembre 9, 2009

Benjamín me dijo que no escriba sobre mi
porque eso no le interesa a nadie;
que en todo caso no hable ni de mi enamoramiento
ni de mi miedo ridículo,
que hable en general
porque ahí nacen los buenos poemas.

Entonces
¿sobre qué tengo que escribir?
¿sobre el amor? ¿o sobre el miedo?

Flor me dijo que me sale mejor cuando dejo de lado la dulzura,
que le gusta mi lado más oscuro
a pesar de que me queda mucha oscuridad por descubrir;
pero por más que trato me cuesta mucho darme cuenta dónde…

¿El amor o el miedo?
¿Dónde busco la oscuridad?

Si escribiese sobre el miedo
hablaría de la palabra “no”
que es lo más parecido que existe:
un beso que no pudo darse,
unas palabras que no fueron,
la quietud superficial de los lagos
ocultando sus corrientes y sus laberintos.

En cambio si escribiese sobre el amor
-y no sobre este amor-
diría que la gente enamorada suele ser más feliz.
Que basta verlos besándose en las calles
o regalándose flores.
¿Pero a quién le importa?
¿A quién?
Además, díganme quién con un pie sobre la tierra
se va a tragar esa mentira.

Pero ya no sé,
hablar de miedo o amor me confunde:
miedo es la oscuridad del amor
-y viceversa.-.

Lo más conveniente,
según lo que puedo deducir,
es decir que las dos cosas son exactamente lo mismo;
y que por eso,
escribir sobre el amor o el miedo,
es igual que escribir sobre mi,
y eso
a Benjamín
no lo dejaría muy contento.

Por eso

Noviembre 9, 2009

Por eso el dolor,
porque cuando se abren las persianas y el paisaje es tan distinto
pero tan igual
a todo lo que existe
dan lo mismo los colores
y los ritmos de la música,
da lo mismo que sea lunes o que sea miércoles,
da lo mismo haberte besado o haberme escondido,
da lo mismo
todo eso que no puede cambiarse.

Por eso el dolor,
porque si uno conoce el secreto -de público conocimiento-,
si uno encuentra la sustancia exacta que conduce de un momento a otro,
se verá
ante la certeza absoluta
de no poder elegir
nada
de lo que exista.

Por eso el dolor,
porque está tan fuera de control
que no tiene sentido el esfuerzo de cambiarlo,
como la hora en que se hace de noche
o el mes en que llega el invierno
-deduciéndose así lo inútil de la esperanza-.

Por eso,
porque como dice Bachmann
se escribe para no negar el dolor;
y,
en lo que a mi concierne,
la metáfora más cercana al acto de vivir
es la acción de escribir.

Y por eso el dolor.
Y por eso la vida.

jueves 5 de noviembre

Desvío

Septiembre 30, 2009

Véndanme,
escóltenme,
azótenme,
pónganme una corona de fuego
y unos clavos en las manos.
Escúpanme
y meenme los pies.
Congélenme la sangre,
insúltenme,
arrástrenme,
y por favor,
después de matarme
no se olviden
que no quiero
resucitar.

Gosia

Septiembre 27, 2009

Gosia hace equilibrio entre los cuervos
y mira exactamente
lo que quiere
que mire yo.

Se desarma con la excusa del yoga
y escupe sus huesos
como si cada imagen apareciese
después de una lucha.

Gosia
escucha,
y huele,
y siente,
y toca,
con los ojos.

Y se ahorca y respira
y es ella y es otra
en cada espejo
que la ve cubriendo su desnudez
para mostrarse
-y mostrarme
y mostrarte-
desnuda.

La fotografía miente -me dicen-
porque sólo muestra
una parte de la verdad.
Y yo miro a Gosia,
volando,
enredada,
arrastrándose,
escribiéndose,
y me río
de lo estúpido de esa frase.

Growing Rose Out of my herpes - de Gosia Janik

Everything is ok...really - de Gosia Janik

y más fotos de Gosia Janik, en su Flickr

Los besos que le doy a las otras chicas,
corazón,
son porque a veces
necesito mentirme
un poco.

Necesito a veces,
alejarme de tanta
tanta
tanta
verdad,
es decir
tanto
tanto
amor.

Es que a veces necesito acordarme
dónde termino yo,
y dónde empieza el mundo
y sé que para eso,
amor,
no puedo contar
con vos.

Adornos

Septiembre 10, 2009

El poema no está hecho de palabras,
y como ya estoy harto de las metáforas
voy a evitar mencionar esas cosas
que me hacen perder en su sonido o en su mentira:
no voy a decir ni belleza, ni sangre, ni perfecto, ni sabor, ni vestido.
No voy a hablar de esas tardes en la plaza
ni de nuestro primer beso,
no voy a recordar nada de lo que esperás que recuerde:
el olor a albahaca de tus manos cuando cocinás,
tus pestañas al sol en verano,
esos labios tuyos diciendo “tengo miedo”,
los hombres gritándote en la calle,
vos cantándome Sabina.

Perdón mi amor,
pero hoy no hay más adorno que la plena desnudez
y no voy a contarte ese cuento en el que te amo eternamente
ni voy a decirte que estaría feliz de morir por vos.

Hoy
y solamente hoy
-que puede durar para siempre-
voy a despreciar la pretensión de poeta,
y voy a hacer una de las cosas que mejor sé hacer:
hoy,
ahora,
palabras afuera,
sin saber para qué,
voy
a
pensar
en
vos.

Imposible

Agosto 13, 2009

Estabas al lado mío.
Yo no sabía si habíamos hecho el amor
o si seguíamos siendo amigos.
Entonces me dijiste
Es lindo cuando espera no suena a tiempo perdido,
y jugaste con los dedos en mi mejilla a escribir tu nombre
y con la boca a comerte mi risa.
Me leíste un poema que habías escrito
y me pediste que cuente los lunares de tu cuerpo
como si estuviese contando estrellas.

Yo te pregunté
—¿Hasta cuándo va a durar esto?
Y vos me arrancaste el miedo:
Hasta cuando quieras.

Así me hiciste olvidar.
Por un rato me hiciste olvidar
de ese pensamiento oscuro que tengo
cuando suceden las cosas
que no suceden en realidad.

Me hiciste olvidar de que hay ciertas cosas
que no pasan nunca:
desvestirte el corazón,
entenderte la piel.

¿Y para no perderlo todo?
No se puede evitar perderlo todo. Sólo se puede dilatar el tiempo.

(dilatar el tiempo…
dilatar el tiempo…
dilatar el tiempo…
dilatar el tiempo…
dilatar el tiempo…
dilatar el tiempo…
dilatar el tiempo…
dilatar el tiempo…)

Entonces hubo un ruido
como de vidrios rotos
o de cuervos volando.
Un ruido como de amanecer,
y ya no pude contarte las estrellas,
y ya no existías al lado mío.

Comenzaba un nuevo día,
con la distancia y la soledad de siempre,
con el sol y los relojes,
con el miedo
y con el miedo al miedo,
con la certeza de no poder tenerte,
con esta cosa tan parecida a desangrarse.

Comenzaba un día como cualquier otro,
un día en el que no estabas,
un día de verdad,
un día sin un ápice de ensueño.

Agosto de 2009

Primero

Julio 26, 2009

“hablo en fácil hablo en difícil
sabiendo que no se trata de eso”

Alejandra Pizarnik

Hay alguien a quien no conozco
que en este instante escribe esto con palabras más bonitas.
Alguien que seguro es un poco más alto
y que puede verse a si mismo sin empezar a sangrar.

Hay alguien a quien no distingo
que no deja de buscarme.
Alguien a quien persigo
y que no deja de perseguirme.

Hay alguien en algún lado
que está mirándote a los ojos.
Alguien a quién le preguntás cómo se llama
y lanza una sonrisa que te derrite.

Hay una persona que no le tiene miedo al fuego
ni a los animales ni a la ciudad.
Una persona que tiene las palabras
para decir lo que yo no puedo.

Allá, no sé dónde, hay un poeta
que te da un beso y te abraza en la cintura.
Hay un poeta que te hace abrir las alas
que guardás cada vez que me ves.

Hay alguien que no está solo,
y que no tiembla cuando la luz se apaga.
Alguien que no se pierde en todos esos laberintos
que le pasan alrededor.

Sé que hay alguien,
a quien le robo no sé qué
de lo que no sé
que yo quería ser.

Mayo de 2009