Canción para silbar (II)
I
La distancia no es
sino
experiencia del espacio.
-entenderte la piel,
las pieles-
Entre un sueño y otro
sólo hay la noche:
un conejo corre y en el espejo es una ardilla;
Si se detiene se encuentran y son uno.
En la vuelta de la cola late el cuerpo acartonado del bosque.
II
El espacio no es
sino
una forma del tiempo.
-caminábamos y no veíamos si se hacía de noche o de día,
alguien dijo: «todo poema es una excusa. todo beso es una deuda»,
el obelisco señalaba con los ojos hacia el sur,
y parecía un mendigo-
Esa forma es la forma del juego:
cuando digo la palabra acantilado
rompe una ola y alguien siente vértigo en el cuerpo.
Si digo la palabra cuerpo,
el poema es un perro que se pierde y te busca.
El juego consiste en desanudar
experiencia,
en entender que la distancia entre nosotros es del tamaño de tus dedos,
que entre decir “susurran celestes los trenes” y “la bala en el soldado tenía forma de cuchillo”
hay el espacio del tamaño del que escucha.
III
Todo tiempo tiene caracter transitivo:
los intervalos son la única materia.
No existe lugar donde escribir
que no sea el intervalo entre un tiempo
y otro.
-eso, desanudar la experiencia,
el deseo,
acariciarte otra vez,
por primera vez,
entre adoquines-.
